Miradas faro


Ver, mirar, contemplar
Otras  veces  hemos  compartido  que  no  es  lo  mismo  ver,  mirar  y contemplar,  aunque  están íntimamente  relacionadas.  El  ver  tal  vez  se puede  dar  por  el  simple  hecho  de  tener  la  capacidad visual,  vas  en el  colectivo  y  ves  todo  el  tiempo.  En  cambio  mirar  ya  implica  una elección,  nos detenemos en algo,  y contemplar ya es trascender, ahondar más a lo profundo aquello que miro. 

Distintos tipos de miradas
A su vez, hay distintos tipos de miradas:  están  las  pícaras  de  aquél  que  te está  por  contar  algún  chiste,  está  aquella  que  cobija,  que  recibe, una mirada  que  se  hace  hogar  para  otro...  imaginemos  la  de  la  Madre Teresa;  están  aquellas miradas  de  un  padre  o  madre  hacia  sus  hijos, están  las  de  dos  enamorados,  están  aquellas  que edifican, que ayudan a crecer y también están aquellas que juzgan, que nos distancian, que duelen. 

REJAS
Seguramente alguna vez les ha pasado que ya siendo de nochecita, de imprevisto alguien   golpea la puerta o toca el timbre y como no esperaban a nadie, por seguridad   ya habían cerrado todo: y con "todo" me  refiero  a  la  llave  del medio,  la  de  arriba,  la  de  abajo,  la  cadena,  el  pasador,  etc.    Así a veces en la vida nos puede suceder también: cuando llega alguien ponemos en el medio muchas aparentes seguridades, que no permiten un encuentro pleno. Porque esas rejas pueden ser prejuicios que no nos permiten abrirnos a la novedad, a las posibilidades que teje la esperanza. 

FARO
La misión del faro es ser punto de referencia, de guía para los navegantes. El faro es vital para los que se sumergen en las aguas, su misión es estar, es ser fiel a esos destellos de luz, en todo momento.

A continuación les comparto el diálogo entre una amiga (Virginia) y una pequeña de tres años (Pilar):

- Pilar:"¡Yo  no  tengo  miedo  a  la  oscuridad!,  dijo  la pequeña
- Virginia repreguntó: ¿y  a  qué  le tenes miedo?,
- Pilar: "A la luz apagada" respondió Pilar.

Esta pequeña gran sabia nos da una gran pista, da miedo aquello que habiendo sido creado para ser ser luz, para alumbrar no lo está haciendo, no lo está siendo.

Nuestra mirada también está convocada a ser Faro, sabemos que los faros son buscan  ser  punto  de  referencia,  de  guía,  para  los  navegantes.  Es  vital para los que se sumergen a las aguas, personas tan cargadas de esperanzas, búsquedas, de anhelos.

Nosotros  también  estamos  llamados  a  ser  faros  que  alumbren  en  la oscuridad,  que  guíen  en  las escenas cotidianas, que muestren la belleza del horizonte pero también la belleza que se nos regala a todos, donde hoy estamos.

Pero  para  ello  antes,  nos  dejemos  encontrar  por  la  mirada  de  Jesús y  desde  Sus  ojos,  mirar  a  los demás.  La  mirada  de  Jesús  es  la misma que  vió  a  Zaqueo  arriba  del  árbol,  la  que  fue  al  encuentro del hombre  al  costado  del  camino  en  Jericó,  es  la  misma  que  preguntó a  la  mujer  que  estaban  por apedrear ¿dónde están los que te acusan?, es la que vió a Pedro, es la que se vió a la multitud.

Comentarios