Salida que nos sale al encuentro


Un laberinto de ligustrina no crece totalmente de un día para el otro, pero sí cada día un poco más. Lleva su tiempo. A veces nos puede pasar lo mismo en la vida: vamos dejando cabos sueltos, cosas sin resolver y es probable que nos acostumbremos a caminar con esos enredos,pero llegará un momento en el que esa ligustrina habrá crecido tanto que se nos dificultará la visión y nos hallaremos en un laberinto.

La buena noticia es que cada encrucijada nos incita a volver intentar, que en ocasiones es necesario regresar pasos hacia atrás y hacia dentro, que cada rincón es una posibilidad de aprender, que a veces en necesario perderse para dejarse encontrar y que siempre hay una salida que nos está buscando, y que para ello dejó 99 razones importantes.


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