Estando lejos


Estando lejos
me distancio de Dios,
de los hermanos, 
de mi mismo.

Extraño el sabor de los días
y sólo sobrevivo al pasar las horas.

No da lo mismo hacer en Dios que sin Él
Ni los encuentros, ni las miradas, ni los latidos.
Ni lo que hago o lo que dejo de hacer.

Por más disfraces que me cubran,
no estoy bien,
no doy lo mejor.

Se me escapa el sabor de la Vida, 
me siento ausente donde esté.

Los miedos escoltan mis decisiones
y los pasos se marean en dudas.

Había dejado a Dios al otro lado de la puerta.

Embarrado de vacíos
ya no quiero ocultar mi debilidad
porque soy Tu barro amado.

Tu sed me levantará,
me pondré en camino
y te diré: ¡Padre!

Estaré quebrado,
en varias partes heridas,
pero será Tu abrazo misericordioso
el que me volverá a armar.

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