Latidos


Dame, Señor, latidos apasionados
que celebren la novedad de cada día,
que vivan en Vos sus tareas,
que te ofrenden sus lágrimas y alegrías.

Dame, Señor, latidos confiados
que depositen en Tus manos lo que viene,
que se arrimen aún más a Vos en las preocupaciones
que se dejen guiar por lo que Tu Providencia reservado tiene.

Dame, Señor, latidos libres
que de lo seguro y conocido se animen a saltar,
que no lo opaquen los miedos,
que vivan en Tu Presencia que siempre va a estar.

Dame, Señor, latidos inquietos
 pequeños y frágiles pero también por ello bienaventurados,
luchadores de horizontes propios y de otros,
que se dejen alzar por los hermanos cuando están cansados.

Ya al crearme me diste, Señor, un corazón
te pido ahora Tus latidos,
y es que en Tus brazos me hallo a salvo,
y  sabiéndome amado mi vida cobra sentido.

Amén

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