Encuentros que nos acompañan

Que lindo es cuando se queda impregnado en uno el perfume de con quien te fundiste en un abrazo, o tarareas la canción que él o ella estaba cantando o sonreís recordando la pícara anécdota que te compartió, allí, en el remolino de tu trajín cotidiano. Como signos sensibles nos anuncian de que aunque hayan sido segundos, esos encuentros prevalecen mucho más y uno los lleva consigo latiendo.



Espíritu Santo, Dador de la Vida,
que gestas los más bellos lazos fraternos, 
ayudanos a estar dispuestos para los encuentros
a veces impensados para nosotros,
 pero soñados por Vos desde siempre.
Que con Tu Gracia sepamos disfrutar
de esos minutos tan llenos de eternidad,
donde entero Te nos das.
Amén

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