Sin papeles


Cada vez que me encuentro con Dios es sin protocolos. Digamos, no necesito carta de presentación, ni curriculum, ni gente que me recomiende ni que certifique esto o aquello, ni hablarle con adornos.

No necesito nada pero no por mí sino por Él; Él me conoce. Él "me sabe". Y en Su Misericordioso Amor, me sigue encontrando, eligiendo y vuelta a encontrar.

Toda mi Vida es un encuentro con Dios. La tuya, también.

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