Amar

Padre,
te pido perdón
por todas las veces 
que he medido mi amor.

Abriste mis ojos
y vi cuántos límites le he puesto,
tantas veces me he quedado esperando
en vez de salir al encuentro.



Sé que ya te he pedido aprender a amar 
pero cuando me das la oportunidad,
mi decisión se tiñe de peros
y mis pasos marean su mirada.

Aún así,
es Tu amor el que me empuja
y sin poder resistirme a la Esperanza que tenes en mí,
 me atrevo a pedirte,
una vez más:
¡enseñame a amar!
abandonando todo egoísmo,
aprovechando toda posibilidad
de responder al Amor con el cual me creaste.
Amén

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