Cuando las cosas no se dan


Muchas veces sucederá lo que no querías. 
Probablemente, ninguna de esas veces puedas entenderlo.
Harás excavaciones en lo hecho para descubrir qué hiciste mal.

Andarás empacado, enojado por lo que no fue. 
Enojado con vos, con el que se te cruce, con Dios. 
Buscarás un culpable ante tanta desilusión;
¡era preferible no haberlo soñado!

Que nadie te hable, hay mucho ruido dentro.
Pero es en ése mismo interior, 
dónde la semilla de la Fe,
lucha paciente y perseverantemente,
por llamarte la atención.

Cuando te hayas cansado de patalear,
en medio de tu respiración agitada
y una que otra lágrima que aparece,
la verás.

Sabrás que todo es Providencia,
aún cuando las cosas no se dan,
que si así sucede es porque mejor todo será.

Más allá de tus cálculos,
más acá de tus manos,
está Dios y está con vos,
de tu lado.

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