Ya voy


Seguramente, en más de una oportunidad habremos respondido "ya voy" ante algún pedido que nos llegaba desde un afuera cercano o de nosotros mismos. Un "ya voy" que no tenía mucho de "ya" sino de "luego, capaz... voy", después de que termine lo que ahora me entretiene, lo que ahora acapara mi atención. 

Sin embargo hay Alguien que en absoluto nos responderá ese "ya voy" si es que no está ya ocupándose de aquello, si es que no está llegando aunque nunca se va, obrando en el aquí y ahora. 

Gracias Señor Dios nuestro
por acercar Tu corazón a nosotros
escuchando nuestras voces,
que a veces tímidamente
y con temblor
o tal vez con desgano,
intentan llegar a Vos.

Llegar a Vos 
es dejarte entrar y
que nos alcances con Tu Resurrección
en cada baldosa de nuestro sendero interior.

Solemos posponerte,
dejarte para después,
y cuando hay que arremangarse que otro lo haga,
es que estamos demasiado ocupados,
ya sabes.

Nos anuncias que amando a nuestros hermanos
te amamos a Vos,
pero cuando no
se oxida el corazón en nuestras impecables manos .

Y ahí siempre Vos,
que no postergas nuestras vidas
anotándonos en un papel 
que luego olvidarás dónde dejaste,
Vos venís,
llegas,
estás. 
Siempre.
Ya.


El Evangelio de Mateo (Mt 21, 28-30) nos viene Bien: «Pero ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: Hijo, vete hoy a trabajar en la viña. Y él respondió: ´No quiero´, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ´Voy, Señor´, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» 


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