Al límite


A veces llegas al extremo.
Tus pies están al borde del precipicio. 
Lo que no ves te asusta,
lo desconocido sabotea tus pasos firmes.

Ves tu límite, tu gran fragilidad. 
Llegaste ahí y te encontró el barro que sos, 
tan pequeño y débil.
Tus puños están cerrados,
el ceño de tu frente muestra tu preocupación.
Todo te supera, no podes controlar ese todo.
Apostas tu esfuerzo pero no hay garantías.

Y es en esa soledad,
en ese vacío donde resuena 
la bienventuranza prometida:
de saberte ese barro amado,
de saberte vulnerable pero al Amor de los Amores,
de saberte parte de un Dios que "te sabe" y te elige.

Y ese precipicio te invita a lanzarse a Sus brazos,
y ese barro te sopla Nueva Vida,
y ese vacío será colmado
por el Hacedor de milagros
que te dice: ¿vamos?

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