Si hablamos de perdón, hablamos de libertad



¡Cuánto ata si no se da
cuánto esclaviza si no se recibe,
cuánto libera...
a los dos!

Todos hemos sido heridos
pero todos podemos ser sanados
por el Amor y elegir.

Optar caernos y permanecer en ésa herida,
raspando nuestros pasos con el filo del egoísmo
o permitir que de esa grieta
brote Vida en Abundancia;
esa que plenifica
y hace todo nuevo.

Es elección
y es una Gracia,
Gracia que ya estamos recibiendo
si pedimos el regalo del perdón.

Tal vez no podamos perdonar todo de una
pero sí elegir perdonar cada día,
y llegará ése momento en el que el Amor nos reconcilie
con nuestros hermanos,
con nosotros mismos,
con el Padre Misericordioso.

Seremos libres.
Todos.

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