Padre, quiero hablarte de mis manos


Padre son de mis manos de las que te quiero hablar.
Ellas pueden dar o quitar,
construir puentes o levantar muros,
acariciar o golpear.

Pueden estar abiertas para recibir o cerradas de enojo,
con astillas del camino o lágrimas sobre ellas
pueden estar tendidas amando o escondidas por miedo.

Pueden andar alentando a los decaídos o avergonzadas de algo,
desempañando sueños o tapando paisajes
pueden unirse para orar o para vivir la hermandad,
Pueden sembrar o arrancar,
ofrendar o ignorar,
despedirse o dar la bienvenida,
dibujar o tocar un acorde.

Padre, son de mis manos de las que te quería hablar
pero sos Vos el que comenzaste y me preguntaste:
¿amas con tus manos?

¡Padre te consagro mis manos,
hazlas libres para amar!

"¡Ya lo he hecho!", me dices
que se trata de elegir con ellas amar...


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