Mi mejor oración



En mí, realmente la mejor oración es la que menos me preocupo que sea como tal.

Dista mucho de palabras complejas, de puntos y comas, de rimas. 
Salen sin ilustraciones, sin tantas vueltas, sin moños de presentación.
Brotan de lo mas profundo, de la esencia de un encuentro entre dos que se aman (El a la perfección, yo con Su gracia intentándolo, una y otra vez, y una vez más...)

Y así, en diálogo, me encuentro compartiéndole a Dios lo que me sucede, conmueve, molesta, angustia, preocupa, me hace feliz. Me enojo, pataleo, le pido que me lleve a upa.

Y me doy cuenta, en realidad, Él me hace descubrir que de ello se trata la oración.

No hay protocolos a seguir, nada salvo el Amor.

Compartirle a alguien tus adentros, en ida y vuelta de corazones, en clave de libertad y confianza, es la dinámica del encuentro. Si a ésto lo hacemos con Dios, se transforma en oración.

Como diría un viejito cura: "No te olvides que orar, es hablar con Dios" Padre Boxler

Orar es hablar con Dios pero también, escucharlo.

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