Escombros bajo mis pies



Algo te preocupa y mucho.
Tu mirada se torna seria.

Mientras estás haciendo otras cosas, 
pensás en ello.
Pensando en ello, 
descuidas lo que haces.

Todo lo relacionas con lo que te inquieta.

No sabes qué decidir: 
¿podes hacer algo?
Te das cuenta que no podes controlarlo todo.
Se te escapa de las manos.

Tus latidos son más acelerados.
Llegan los miedos y preguntas.
Te enojas.
Sube la intensidad de tu tristeza.
Tus puños permanecen apretados.

No podes ver más allá,
ni Quién está con vos también acá.

Finalmente, decidiste hacer parte a Dios. 
Le compartiste lo que te preocupaba.

De repente, sentiste como un estruendo.
Miraste a tu alrededor.
Descubriste una gran cantidad de escombros bajo de tus pies.

Derribaste el muro de pensar que sólo podrías
y abrazaste la Verdad de saber que sí podes,
porque nunca, nunca estás solo.

("Es tiempo de usar los escombros como trampolín", dijo Dios)

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