Seas mi Todo

Voy llegando ante Tu altar.
Mis latidos se descalzan ante El Eterno.

Es tanto el peso de mi nada que llevo que casi no me atrevo a mirarte.
Pero es más fuerte Tu Amor y me levanta.
Elevas los ojos de mi alma.

Aquí llego, traigo hasta lo que he querido perder.
Me ha costado llegar.
¡Mira cuánto vivido!
He tenido miedo, he llorado, he abandonado, he caído.
Me he cansado, he inventado excusas.
Mis puños han estado apretados.
Me enojado con Vos, hasta he esquivado Tu mirada.

Para qué contarte, si has estado siempre
habitando hasta mi soledad más profunda.

Siempre me volvías a encontrar.
Estabas allí cuando abría los ojos.
Cuando decidía volver ya habías preparado la Fiesta. 

Me llevaste por paisajes que jamás hubiese imaginado,
trajiste bendiciones que escapaban a mis palabras,
me hiciste testigo de Tus milagros.

Tu Fidelidad es más grande que mi pequeñez,
Tu Misericordia es más fuerte que mi debilidad.




Aquí he llegado,
estoy rendido, 
he sido vencido
y Tu Amor es el Vencedor.

Aquí mi vacío para que Vos lo llenes,
mi nada para que seas mi Todo.

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