Dones

Y resulta que un día aceptaste finalmente, o inicialmente para tu vida, que Dios te había regalado Sus dones. Aquellos de los que hay parábolas, aquellos que no se pueden esconder sino que hay que multiplicar.

Fue todo un camino. 
Primero te negabas. Pensabas que de ello se trataba la humildad.
Después te empezó a desbordar la tremenda Verdad.
Tal vez, vino algún miedo.
Te sentías indigno: "mira Dios, hay tantos más buenos que puedes elegir"




Pero Dios, se empecinaba en elegirte. No importaba cuánto te resistieras, su invitación permanecía ahí.

Y descubriste que ser humilde es justamente reconocer los regalos de Dios y celebrar que en tu pequeñez es dónde más los demás descubrirán que no se trata de lo que vos haces, sino de lo que Dios hace en vos por pura ternura y misericordia.

Se te viene al corazón Samuel con su "aquí estoy" o tal vez la Palabra de los cinco panes... simplemente, en Sus manos y a Su gloria compartir la Belleza con nuestros hermanos...

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