01 diciembre 2013

El Dios que me puede

Tengo un Dios que me puede,
que supera todo lo imaginable.

Me cambia casi todo el tiempo de planes,
pero siempre todo le sale Bien.

Por ahí no le hablo,
por ahí le digo de todo.
A veces le pataleo y hasta me empaco
pero cuando abro los ojos,
Él aún sigue ahí.

Varias veces le hago una montaña de preguntas
y cuando me responde salgo corriendo
pero cuando llego, 
resulta que ya está esperándome del otro lado:
¡no se vale!
Me pongo más chinchuda y Él se me ríe.
Me termina ganando Su alegría.


Más de una vez es tan pícaro
que le pregunto dónde están las cámaras;
¡hace todo tan Bien!

Mi Dios me lleva a cocochito,
me alza a upa,
hace acrobacias,
se pone nariz roja
y me hace cosquillas
mientras remonta un barrilete.

¡Me tiene rodeada y llega por todos lados!
Y no se cansa, no se cansa de llegar
así yo no me olvido que Él nunca se va.

No dejan de sorprenderme Sus locuras
pero no me son raras que se le ocurran.
Es que Él me ama
y es por ello que es mi Dios que me puede...

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