Disculpas Dios, pero no

No es la estrella que más brilla en el Cielo,
ni la luna que se muestra más grande y cerca.
No es el arco iris que pintan la lluvia y el sol,
ni la sombra del árbol que refresca.
No es la montaña más alta,
ni el campo con varias tonalidades de verde.
No es la inmensidad del océano,
ni la transparencia del mar.



Disculpas Dios,
pero no.
Nada de ellos ni de otros,
son los que me cautivan
sino saberte
pintándolos,
dibujándolos,
habitándolos,
cantándolos,
para mí.

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