Eso que retrasa mis pasos


Señor, aquí llegué para entregártelos
para que los tomes y hagas todo nuevo, 
no hacen más que estancar el paso de hoy.

Tuve que ponerle nombre a cada uno de ellos,
aunque sé que ya los conoces,
pero así recuerdo que no les pertenezco.

Aquí van los miedos,
esos que me quitan el sueño y los sueños,
esos que me distraen de lo verdadero
y hacen temblar lo amado.

Enrollan mi esperanza y encajonan lo aprendido,
hasta los puños se vuelven apretados 
y la tristeza golpea mi puerta.

¡Aquí están, estos son!

Los que intentan acallarte diciéndome que no estás,
los que interrumpen la paz,
los que cancelan mi gozo,
los que asustan una y otra vez
alambrando el horizonte.

Acampa en mi historia presente de cada día,
necesito recostar sobre Tu regazo
los latidos de mi corazón encontrado
que Te busca.

Amén

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