Tu amigo inoportuno

Una vez, para un día como hoy, hablaste a los discípulos de un amigo insistente, inoportuno que golpeaba tu puerta en la medianoche porque pidiéndote conseguiría lo que necesitaba. Era perseverante y sabía Bien a Quien acudir, sabía que Tu Amor prevalecería sobre cualquier incomodidad. Yo sé que también pensabas en éste día que a propósito, seguramente, tampoco será el último así.



Papá Bueno, me dijiste
que se me dará si pido,
que encontraré si busco,
que se me abrirá si llamo,
así que
te pido,
te busco,
te llamo
pero no algo,
sino a Vos.

El resto se me dará
por añadidura
porque golpear a Tu puerta,
en realidad, 
es recibirte,
es dejarme encontrar,
es dejarte entrar.

Lo sé, 
pero si me llegase a olvidar
recordámelo...

Yo, tu amigo insistente

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