Cuando afuera esté ideal

Ciertamente, no puedo "dejar pasar" el detalle climático de los encuentros en la Fe que he tenido en éstos últimos dos meses: JMJ y Beatificación del Curita Brochero.

La certeza de la Esperanza cristiana nos revela que sea lluvia o calor, siempre es bendición. Pero no se trata solamente de ser positivo, es la Verdad de un Dios desbordado de Amor.

Y lo sucedido en dichas oportunidades, no pasa desapercibido en mi caminar: ¡sería más fácil Dios si el tiempo fuese primaveral! Pero, ¿a qué nos invitas con ello? ¿de qué árbol nos tenemos que bajar para que entres a nuestra casa? Como el ciego de Jericó, quiero verte, Señor.

En oración, hoy por hoy, recibo a un Jesús que "nos canta la justa". ¡Sí!, Él no nos "vende" algo que no es, no nos disfraza endulzando la realidad diciendo que todo será sol cálido, brisa suave, que no habrá frío ni agotamiento. Nos presenta la Vida así como es: cruz y resurrección.



El Evangelio no es estar impecables, no es estar guardados en un cofre aguardando que el tiempo afuera sea el ideal porque nunca lo será a nuestro parecer

Encarnar el Evangelio es muchas veces mojarse, despeinarse, embarrarse, transpirar, arremangarse y andar sacudido en cada paso. Es dejar de mirar del otro lado de la ventana, es desanudar los brazos cruzados, es
descalzarse de la comodidad, es soltar la seguridad del puerto ya conocido lanzándote sin saberlo todo pero confiando y amando en cada circunstancia. Así como lo hace Jesús con nosotros, que no pone excusas cuando se trata de amarnos, que no nos arma un listado de peros.

La humanidad necesita saberse amada.
La verdad es que afuera, está ideal para salir...

Comentarios

  1. Decía D. Bosco cuando le preguntaban por el éxito de su oratorio, que "No basta amar" que para hacer una amor cristiano "Es preciso que sepan que los amas"

    Es una condición indispensable en mi vida. Todos los días le digo a mi mujer que la amo con todo mi corazón, y como eso no lo puedes decir sinceramente si está enfadado, y a mi se me nota cuando miento, me obliga a desenfadarme inmediatamente (y no especialmente con ella, sino con cualquiera porque a mi Lupi no le gusta un pelo que me enfada con nadie)

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