Al abrigo de Tu Amor

Llegábamos al último día de la JMJ en Río a la playa de Copacabana, ya con mucha Vida peregrinada. Venían siendo días intensos y apasionantes: ese día particularmente más. Aquella tarde se presentó con la invitación para dejarse tocar el alma con el testimonio de jóvenes encontrados por Cristo. Luego recibimos, cantamos, oramos, celebramos las palabras del Papa Francisco.

La Vigilia se había suspendido, así que no contábamos con bolsas de dormir, aislante o más abrigo. Pero luego, surgió la propuesta entre algunos de quedarnos a dormir allí, sin importar lo que no teníamos sólo permanecer en Amor. Parecía una locura, y lo era.

Decidimos hacerlo y nos pusimos en marcha y ello era buscar a nuestro alrededor cartones y bolsas para dormir sobre ellas.
Nos adentramos en la playa hasta encontrar un espacio donde dormir que estaría cerquita del mar.

Hubo cantos de bandas católicas muy conocidas y ya a cierta hora, comenzó a reinar el silencio y el cuerpo se fue aflojando o al menos eso intentaba. Nos acomodamos como pudimos, de la manera más creativa, optimizando los espacios.

Y listo, ya era hora de cerrar los ojos y descansar pero yo no podía; pasaban los minutos y no lo lograba. El frío que sentía era grande y no me permitía conciliar el sueño. 
Los ojos permanecían atentos al Cielo despejado y la Luna era testigo de todo. El mar allí, regalándonos su fuerte canto. 

Transcurrieron minutos, horas hasta que me dormí. Luego, me volví a despertar temblando y así toda la noche. Y en un momento, mi corazón se fue a todas las personas, hermanos míos que viven en la calle, que pasan por fríos más crueles no sólo una noche, sino todas y aún más, en todos los pobres llenos de tanto pero vacíos de Jesús. 



Pero vos que estás leyendo, no quiero que te detengas en el frío que tuve sino en el Amor que siempre estuvo y me hizo permanecer en vela, latiendo los latidos de mis hermanos.

¡¡¡Gracias Dios por invitarme a la locura de esa noche porque en esa noche fría mi único abrigo era Tu Amor!!!

San Francisco de Asís yo sé que estuviste ahí...

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