Calor en el invierno

Hace frío Señor, 
y son muchos mis hermanos que vagan 
por la ciudad de la tristeza y la soledad,
de la desesperanza y el abandono.

A la vista de todos,
a la indiferencia del egoísmo.
Ellos van en silencio
aguardando que alguien
detenga su paso y 
les pregunte su nombre.
Y a veces con gritos anuncian
que hay pobres 
disfrazados de poderosos.


Manda Tu Santo Espíritu,
y que sepa ser ese rayo de sol
que encuentre
las huellas errantes 
que necesitan ser sanadas.

Que sea llama 
que caliente sus manos
y que los invite a sentarse
y alimentarse del encuentro.

Que sea abrazo
en el que Vos envuelvas
cada uno de los latidos heridos
de su andar.

Ven Espíritu Santo y 
despojame de todo abrigo
que enfría mi vida,
que me hace indiferente
al invierno de los que 
no se saben amados.

Amén

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