Inviernos



Hay personas que tienen frío.
Frío que tienen personas.
Tienen rincones a los que no llega la luz.
Tampoco, el calor.
Esquinas que han sido relegadas
pero que no dejan avanzar.
El barco no se pone en marcha
si hay un ancla que lo ata en lo profundo del mar.
Quieren estar escondidas en el olvido.
Es necesario abrir las ventanas.
El aire puro quiere entrar.
Tal vez dolerá, pero
Él secará todas sus lágrimas. (Ap 21, 4)
Se llenará de brisa de libertad.
No habrá más muerte, ni pena,
ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó. (Ap 21,4)
Porque se llegó a esos rincones
no para seguir atrapados en la fría tristeza,
sino para avivar Su calor.
La libertad está esperando
para pasar y anunciar
que aún en el momento más oscuro,
vacío y doloroso
El Amor nunca se fue.
Siempre estuvo ahí,
manteniéndonos vivos
porque nada se libra de Su calor (Sal 18)...

Comentarios