Cuidar a los hermanos



Querido Dios, 
hoy te pido una Gracia:
de que entre tanta intensidad
en el latido de mis pasos,
mezclado con nuevos paisajes
o pinceladas más apasionantes,
no descuide lo más importante
que me diste:
el corazón 
de mis hermanos.
Que sea escucha 
para sus palabras,
que sea hoja en blanco
para sus dibujos,
que sea fogón
para sus noches,
que sea pentagrama
para su música,
que sea mano tendida
para sus tropiezos,
que sea abrazo
para sus lágrimas,
que sea reposo
para su cansancio,
que sea sonrisa
para su gozo,
que sea hogar
en su peregrinación. 

Amén

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