Santos en potencia I



¿Cuántas serán las personas con las que nos cruzamos a diario?  Pensemos en las que hoy vimos en casa, en la facultad, en el trabajo, en la plaza, en el kiosco, en el colectivo, en el camino.¡Vaya! Son muchas, de distintos ámbitos y realidades. ¿Cuántas de ellas conocemos? ¿Con cuántas hemos compartido?

Ciertamente todas, incluso aquellas con las que solo hemos compartido una mirada o unos segundos cuando cruzábamos juntos la calle, todas forman parte de nuestra vida.
Inmediatamente me surge un: ¿será para tanto? A lo que yo mism@ me respondo con una pregunta: ¿acaso la vida no es valiosa en toda su amplitud, hasta incluso en cada segundo? ¿acaso no hay segundos que cambian vidas: un gesto, una mirada, una sonrisa? ¡Claro que sí! Tremenda noticia que nos llega en el milagro que se esconde en lo cotidiano.

Pero hay algo más, ellos son ¡potenciales santos!. 
Nuevamente mis dudas me cuestionan: ¿estaré exagerando?. Pero ya luego de poner mi mirada en el Corazón de Jesús y pensar que Él no deja de creer, de poner todas las fichas, de amar hasta el extremo a él, a ella, a ellos, a vos y a mí, ya todo me queda claro. Dios no se las juega por deporte, se las juega por lo que vale no sólo "la pena", sino que vale la Vida, ¡Su Vida! Y si Él tiene esperanza, es decir "espera de nosotros" por más caídas que tengamos, es porque Él nos mira con ojos de Amor auténtico.

Así es que éste paisaje del Corazón de Dios, me invita a tener siempre una mirada movida por Él, que no tenga prejuicios, frialdad, murmuraciones, celos ni rencores. Que no tenga una mirada "corta y vacía" que se empantane en lo que mis ojos limitados ven: ¿quién es capaz de describir el corazón insondable de Dios y del ser humano?

Dios, ¡que los pasos que den mis latidos sean de compasión, de fraternidad, de paz, de Amor!, sólo así  no me estancaré en mis prejuicios, sino que podré ver lo que mi hermanos, con Tu presencia en sus vidas llegarán a conquistar: la santidad... sólo así, con Tu Gracia yo también podré llegar...


"Jesús lo miró con amor"
Mc 10, 21

Comentarios

  1. Siempre que el Señor me trae hasta acá es para sacarme una sonrisa a través de tus palabras...
    ¡¡Gracias Lucecita!!
    Te he recordado con mucho cariño.
    Te abrazo fuerte fuerte fuerte en Jesús

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