¡Respira!

Si estás preocupado: ¡respira!

Si estás triste: ¡respira!

Si estás cansado: ¡respira!

Si estás contento: ¡respira!

Si simplemente, estás: ¡respira! 

Es decir, ¡reza!

¡La oración es el oxígeno del alma!



Comentarios

  1. ...y que en cada respiración sintamos la fuerza de la Vida en nosotros. Un abrazo y ¡feliz fin de semana!

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  2. Si rezamos con el corazón Dios nos llena todo nuestro ser, como una buena bocanada de aire.
    Si no rezamos, suspiramos porque en nuestro ser algo falla, por ese agujero que no se llena, ese aliento que no llega, que nos falta.
    Y quien deshecha el rezo, el lenguaje de los humildes con el Abba, hace de sus estertores de muerte, respiración cotidiana.

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