Santidad: ¡qué locura eres!


Santidad ¡qué locura eres!
venís y me llamás
pero, ¿vos sabés quién soy,
lo que he hecho,
la cantidad de veces que he caído y caeré?

Santidad ¡qué locura eres!
me propones enfrentar mis miedo,
cuando sabes que de sólo pensarlos
mi corazón tiembla
y mis pasos no quieren avanzar.

Santidad ¡qué locura eres!
que me impulsas a traspasar mi vergüenza
aunque sabes que preferiría esconderme en un rincón y 
mezclarme entre la gente
como un@ más que pasa por el mundo.

Santidad ¡qué locura eres!
porque me confías tesoros tan grandes en los hermanos
aún cuando los brazos de mi corazón son pequeños
y temo que se me caigan y así los lastime.

Santidad ¡qué locura eres!
que insistes en que me fortalezca en la Eucaristía
aún cuando no entiendo cómo todo un Dios
puede hacerse tan pequeño por mí.

Santidad ¡qué locura eres!
pero por eso eres un llamado 
tan asombroso, ilógico y astuto
porque sólo Dios puede ser el que te crea.

Y a Vos Dios,
no te importa nada a la vez,
que te importa todo,
porque me amas tanto que lo único que Te importa
es que yo sea FEliz y es por ello que me llamas a la Santidad.

¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios! 
¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos!
Rom 11,33

Comentarios