El sabor de los Domingos

Es Domingo, día del Señor, día de descanso. Algunos se deprimen porque ya piensan en el lunes de "mañana". Pero yo, amo los Domingos. No sé qué será de mañana, ya lo dice la Palabra: "No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción". (Mt 6, 34) Así que disfruto de éste día. Me gusta porque le encuentro un "sabor Divino": el de ir despacio, sin apuros, disfrutando del paisaje del árbol frente a casa, o del canto de los pájaros, o de los mates en familia o aquél rayo de Sol que invita a recostarse en lo verde del césped con los brazos abiertos.


Casi siempre, durante la semana, corro de un lado para otro, con el tiempo que nunca alcanza aunque pareciese que los días durasen más de 24 hs. Gran paradoja aquella que hace que el corazón se acelere y se pierda de los milagros cotidianos en los detalles de la Vida. Vamos y venimos, fuimos y llegamos y se nos acaba el día, y se nos pasa la Vida dentro de la vida misma.

Por eso, me gustaría y le pido a Dios la Gracia de conservar éste "Sabor Divino" de los Domingos en cada día de la semana, de estar atento al detalle, de disfrutar del Camino, de asombrarse con lo que se nos regala cada día, de maravillarme con el milagro de... estar vivo!!!


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