El abrazo en la oración


¡¿Sabes cuántas personas rezan por vos?!
A ésta pregunta/afirmación me la formuló una amiga mientras hablábamos por teléfono. Llegó en forma sorpresiva sin ser esperada aunque bueno, uno nunca deja de esperar los detalles de Dios en lo simple y a su vez, asombroso de la Vida.

Y sí, cuando uno toma conciencia de ésta verdad, se le mueve el corazón y se infla en la Fe. Pensar que en la oración Dios teje lazos eternos de personas que tal vez aquí en la Tierra nunca se conocerán. Maravillarse con la intercesión fiel y silenciosa de nuestros hermanos. A veces nos enteramos, otras muchas sólo Dios y ellos saben. 
Dios, escritor, protagonista y testigo de éste milagro que es la comunión fraterna. ¡Wow: alguien en el mundo, cerca tuyo o a kms inimaginables le ha hablado a Dios de vos! Tal vez te conoce, es posible que no pero ¿qué importa?. Sólo le importa que existes, sólo le importas porque eres lo más importante para Dios, ¡sólo le importa amarte!.

Ahí está la fuente de Vida que nos alza cuando estábamos sin ganas de seguir, cuando nuestras dudas parecían enceguecer nuestro andar, cuando los obstáculos nos llevaban a ir hacia atrás, cuando los sueños parecían sólo falsas ilusiones. Ésa es la fortaleza que nos rescata, que nos envía, que nos plenifica y a la que muchas veces  no le encontramos explicación. Ése es Dios. Es Dios que une cada corazón componiendo para vos y para mi una de las más bellas sinfonías: la del Amor Fraterno. 

Me uno a nuestro amigo el beato Pier Giorgio Frassati:
"Yo quisiera que nosotros jurásemos un pacto que no conoce confines terrenos ni límites temporales: la unión en la oración"




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