Dejar la Vida en cada paso



Cada día cuando caminas si prestas atención, te darás cuenta que lo haces sobre distintos tipos de suelos. 
Están las calles algunas con asfalto, otras con ripio o hasta de tierra. Fíjate en las veredas algunas de cemento, otras con baldosas más vistosas pero sin embargo más resbalosas. Algunos senderos que son decorados por la naturaleza o que están gastados de tantos que pasan por allí. Unos caminos que ni siquiera existían pero las personas lo fueron abriendo a tiempo y destiempo.

Distintos suelos, tantas vidas, diferentes historias de peregrinos. ¡De tanto son testigos éstos suelos! A veces caminamos a buen ritmo con ánimo, otras apurados o con desgano, en ocasiones con paso alegre o tal vez con pasos que no quieren seguir sin rumbo. Así y tanto más, porque todo en nosotros está unido y hasta en el andar el corazón habla.

Y en la Vida, todos tendremos que pasar por ellos. Es más, de eso se trata la Vida, no de dejar que la vida pase sino dejar la Vida en cada paso y así ganaremos la VIDA. Pero aquí, sólo pido una Gracia a Dios: el que las huellas de mis pies sean las de Sus sandalias.


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