En las profundidades del Océano

A veces quiero escribir sobre Vos buscando sumergirme entre Tus latidos, pero tan bella es la sinfonía que sale de ellos que las palabras se postran y contemplan en silencio la hermosura de Tu Corazón. Y no sé qué decir, tampoco sé cómo describir lo que siento, lo que llega a mi de Vos.

Luego me descubro navegando en las profundidades del Amor y encontrando bendiciones siempre nuevas.
Es como la belleza que está escondida bajo el océano, la única forma de verlas es adentrándose, sin quedarse en la superficie. ¡Vaya que cuesta! Es lindo el paisaje en la superficie, varias veces tranquilo. Pero hay un tiempo para cada "tiempo" del alma. En ocasiones la invitación es a descansar, disfrutar de la calma, enamorarse mirando el Cielo.



En otras, ya es hora de moverse aprovechando el envión de las olas, no temiéndoles sino aprendiendo a movernos con ellas para avanzar. Con un detalle no menor, que ése avanzar no es sólo ir hacia los costados, sino también hacia la profundidad, allí donde la naturaleza espera deslumbrar a los valientes que se animen a ir por ella.

Miras el Cielo, respiras profundo, tomas envión y te sumerges.  Vas dejando atrás la comodidad, te vas encontrando con la soledad. No conoces por dónde vas, debes confiar. Se está oscureciendo pero ahí te das cuenta de Su Presencia Viva. No estás solo, sigues nadando, esperando. Recuerdas la tranquilidad de lo anterior pero ya reaccionas y sueltas totalmente el ancla. Respiras esperanza mientras avanzas con Fe. Y vas llegando a lo que esperabas sin conocerlo.
¡Llegaste! Las maravillas te rodean y te traen el Amor preferencial de Dios por vos. ¡Tantos colores, tantas formas, tanta Vida te contempla!
¡¿Mirá si no te hubieses lanzado, si te hubieses quedado en  la comodidad de lo tranquilo ya conocido?!


P/D: ¡Dios hasta dónde me llevaste! Quería escribir sobre Vos y Vos terminaste describiendo cómo llegar a lo profundo y bello de Tu corazón...

"Jesús le respondió: tengan Fe en Dios. Porque Yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: retírate de ahí y arrójate al mar", sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá. Por eso les digo: cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán" Mc 11, 22-24




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