Un corazón simple

¡Aquí está mi corazón para Vos!


Le pedí a Dios un corazón simple. 
Es que a veces el corazón se entusiasma en armar laberintos, tratando de encontrar el por qué a cada cosa, la palabra justa que describa tal situación o sacudir tal historia en busca de una lógica humana.

Pues no, lo único que hace en vez de contemplar la vida con una mirada clara, es enredarse y al tiempo caer en sus mismas redes. Y así no se avanza, así no se crece y yo quiero avanzar, quiero crecer, ¡quiero más!

Por eso le pedí a Dios un corazón simple que...
... no busque entender todas las cosas, pero que sí intente abrazarlas
... no mire sólo los rincones oscuros, sino la Luz que tiene que llegar a ellos
... en cualquier situación siempre halle su paz en la confianza plena en Dios
... no mire tantos los escalones por subir sino que lo invitan a ir hacia Lo Alto
... no se asuste cuando no vea sino que tenga Fe para comenzar a ver
... por más agitado que esté no olvide que cada latido es un milagro
... se dé cuenta que no sólo puede caminar, sino que cuando es libre puede volar

Así que sí, simplemente le pedí a Dios un corazón simple y así lanzarme al belleza del que ama simplemente porque se sabe amado...  

Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes”
 Ez 36, 26-27




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