Saliendo a buscar al Amor



Solemos andar por la vida en busca del Amor. A veces somos conscientes de ello, en otras no. 
Buscamos el Amor cuando esperamos el colectivo, cuando vamos al parque, cuando estamos en el trabajo, cuando tomamos los apuntes, cuando nos tomamos unos mates. Porque el hombre fue y es creado cada día para ser feliz, y cada día se lanza en busca de ésta plenitud. A veces va firme en el camino, en otras se desvía pero mientras el corazón siga latiendo hay esperanza de volver.

Como verás, cada día salimos al encuentro de éste paisaje que pinta el Amor. Y como todo aquél que sale, debe arriesgarse, debe lanzarse, debe simplemente ir con Fe. Pero si de arriesgarse se trata siempre están los miedos de todo tipo, de equivocarnos, de salir heridos, de sufrir. Porque cuando uno sale en busca del Amor deja su corazón expuesto y ahí está la clave de ésta búsqueda.

Muchas veces por éstos miedos nos resistimos a abrirnos por completo, a redescubrirnos, a dar todo lo bueno y bello que Dios dibujó en nosotros. Y ésta obra de arte que Él realiza en cada uno, no debe ser ocultada sino que debe maravillar a la humanidad. El Sí de cada uno sacudirá al mundo entero, así como el sí de María cambió la historia de todos y sus ecos siguen conquistando historias.

Y ésta búsqueda no nos garantiza que no sufriremos pero sí nos da la certeza que será de ésa herida de donde brotará el auténtico Amor, ese que hace nuevas todas las cosas como el agua que brotó del costado de Cristo en la Cruz.

Hablábamos de la "clave" de ésta búsqueda y así es porque cuando el corazón se lanza y abre a la aventura del Amor ya ahí, es cuando va dejándose en libertad encontrar por éste Amor que está dentro nuestro y que nos hace felices... por siempre.




Así nos encontraremos en ésta búsqueda que hay otros como nosotros que Lo están buscando. Es decir, son y somos buscadores de Dios porque Dios es Amor.
Estemos despiertos para que ellos Lo encuentren en nosotros.
Que el Amor predique a través de nuestras obras...




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