Mirarme y encontrarTe



Hay días en los que de repente algo sucede que nos turba, que nos roba la paz. Se va la alegría y llega la sensación de soledad. Parece que el día se apaga y se prende a toda potencia la tristeza. El silencio molesta. Los pensamientos están teñidos de negativismo, de que todo saldrá mal.

Algo no anda Bien. El corazón está intranquilo. "Si me hablas no te responderé. Si no me escuchas te gritaré".

Pero al fin Te haces sentir y nos abres los ojos y dices: ¡mírate!
Y decimos: "me miro y no me veo, me miro y no Te veo. No estoy yo, no Te encuentro. Veo a alguien que no conoce a Dios, que se rinde en la tristeza. A alguien que no avanza ni deja avanzar, sino que se estanca en la herida o el orgullo."
Pero sin embargo sentimos que Dios se está moviendo, y al mismo tiempo descubrimos un brillo en el espejo: es un destello de luz. Aún en la oscuridad del paisaje de nuestro corazón, aún brilla la estrella de la Esperanza.
No te rindes Dios,¿no?. ¡No lo hagas! Pero siempre muéstranos como estamos cuando la tristeza toma morada en nuestro día y cuánto dejamos escapar de la belleza de la vida.
Ayúdanos a desempañar éste espejo, a una sola voz Te pedimos: ¡quiero verTe cuando me veo y que los hermanos Te vean cuando me vean!


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