Mi Dios y mi Amigo


Era plena siesta, hacia bastante calor y estaba con algo de cansancio. Aún así, no me "convencía" la idea de ir a recostarme aunque no me vendría mal. 
Lo que sucedía es que sentía una fuerte atracción por ir a la Capillita del Santísimo, así que ahí fui. 
Una lamparita indicaba la presencia de Jesús y una bella imagen de la Madre a Su lado.
Estaba fresco, la persiana casi baja, varias sillas, algunos cactus. 
Me encanta sentarme en el suelo, es como más cómoda siempre me encuentro. Elegí un rinconcito y ahí me senté. 
Era raro porque no tenía palabras, no "salía nada" sin embargo sabía que Jesús estaba ahí y que yo también quería estar ahí. Me sentía segura, protegida, amada.
Estaba con mi amigo Jesús, sin  que yo pronunciara palabra y aparentemente sin escuchar nada. En un momento se me cruzó el pensamiento de que si tal vez no estaba desaprovechando ésta "cita" hasta si no estaba siendo irreverente con Jesucristo.
Pero luego caí nuevamente en cuenta que Él es mi Dios, pero también es mi Amigo y el silencio nunca molesta entre amigos. Sé que el sólo estar ante Su Presencia, me estaba bendiciendo inmensamente.
Y así es que éste encuentro con Jesús que Él mismo había planeado desde toda la eternidad, era como estar con un amigo en la costanera, contemplando un paisaje: mi vida.


Un bello detalle que me llenó de ternura, gozo y esperanza, es que en un momento cuando levanto mi mirada veo que algo sobresalía de la parte superior de un mueble y era un piecito del Niño Jesús de un pesebre de la Parroquia. 

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