¡Es que papá se reía!


Estaba haciendo cola para pagar en una tienda de ropas. 
Delante mío estaban una niña de unos 7 años, junto a sus jóvenes papás. De repente, la madre parece haber olvidado algo y fue en su búsqueda. A los minutos, la niñita se salió de la fila y  caminó un par de metros, donde había remeras y vestiditos para niños más pequeños. Tomó una y se la encimó mientras la lucía cómicamente para su papá. El padre sorprendido de la picardia de su niña comenzó a reírse y se desencadenaron otras risas cómplices más, de los que teníamos la dicha de ser testigos.  Y ella continuó, así una y otra vez, tomando vestiditos hasta de bebés, así una y otra vez nos iba conquistando sonrisas. 
Luego, ya les tocaba el turno de ser atendidos en la caja, por lo que su padre dejó de prestarle atención.
Llegó la madre, y la niña volvió a repetir la misma travesura pero ésta vez la mamá no tuvo la misma reacción que su esposo. Al contrario, se enojó con ella y la retó. La niñita hizo dos intentos más y a la segunda vez ante el reproche de su mamá le dijo con su vocecita tierna y dulce: "¡es que papá se reía!".
La niña no lo hacía para que le regalaran la ropa, sino para que le regalaran su sonrisa.

Aquí en ésta escena descubrí mucha riqueza y creo vos también te habrás quedado pensando.
¿Cuántas veces dejamos que se nos pase la Belleza de la Vida?
¿Estamos con el corazón atento para lo que Dios nos quiera regalar en los detalles?
¿Estamos encadenados a lo que nos queda por hacer sin estar disfrutando del Dios que está llegando ahora?

Una vez más, le pido a Dios la gracia del despertar de mi niño interior, ése que se anima a hacer "ridiculeces" (valentía les llamaría yo) para conquistar una sonrisa, ése que se alegra grandemente con lo pequeño, ése que espera y confía en Su Padre, ése que rápidamente vuelve a levantarse cuando se ha tropezado para volver a jugar!!!
Imagina que vos sos es@ niñ@, y que tu papá es Dios (y lo Es) y que ésa tienda es el escenario de la vida, imaginemos que Su Sonrisa depende de las locuras que hagamos por Él...

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