¡ Vé y búscalo !


Les comparto un suceso de unos meses atrás. Le consulté a un amigo si sabía quién era, a qué se dedicaba una mujer de unos 40 años que todos los días veía, pero que veía siempre con la mirada hacia abajo, con ojos tristes, yendo y viniendo a distintas horas del día. Me comentó que ella durante mucho tiempo había ejercido la prostitución. Y ahí comprendí su triste caminar. Imaginaba su corazón con muchos rincones por sanar, con muchas heridas por ser iluminadas por el Amor. Ciertamente, también imaginaba cómo muchas veces ella sería objeto de murmuraciones, de miradas que la condenaban. Todo ésto le pesaba sobre sus párpados, sobre su corazón.

Y aquí es donde me trajo Su Palabra de hoy (y siempre!), cómo cuántas veces juzgamos con nuestras actitudes a aquellas personas que se han alejado de Dios. En los distintos ámbitos de nuestra vidas, desde la familia, el trabajo, hasta en la misma comunidad pquial.

Jesús aquí nos enseña justamente lo contrario: si tu hermano se fue, ¡vé y búscalo una y otra vez!. Éste buscar a veces puede ser el orar por ella, el acercanos a tomar unos mates o hasta un simple saludo alegre en la calle... ¿Alguna vez nos pusimos en su lugar, supimos si le sucedió algo? 

Dios busca en cada detalle, Dios NOS busca a cada instante. Dios lo deja TODO por ella, por él, por vos, por mí. Sí, no son pocas las veces en las que nuestro corazón se aparta de Él y en vez de juzgarnos Dios mismo sale a nuestro encuentro y una vez dado nos carga sobre sí como a la ovejita perdida.
Inmediamente de éste encuentro, la alegría que inunda el alma es tan grande que es imposible no poder compartirlo con los demás...!!!

Seamos pacientes, misericordiosos, comprensivos, busquemos, amemos como Dios lo hace cada instante con nosotros. Él nos da la Gracia para crecer cada día y abrazar la comunidad de la Iglesia, don de Dios infinito. Veremos que los demás no tendrán miedo de acercarnos a nosotros, sino que vendrán con nosotros, no por mérito propio sino porque Jesús se verá en nuestro rostro.


Tal vez te preguntes por la mujer, desde aquél día comencé a rezar por ella. A las pocas semanas, no sólo que su mirada estaba alta sino que Dios me regalaba a través de ella una sonrisa. ¿Casualidad? No, es Dios.

¡Si tu hermano no está, vé y búscalo!

Abrazo en la Madre...!

Comentarios

  1. Lucecita, puedo compartir este escrito por facebook? Gracias! Bendiciones!Cynthia

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  2. Claaaro que sí! no pregunte, si aquí hay algo que es de Bien, es de Dios, por ende es de todos! abrazo en Jesús!!!

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