Servir amando y amando servir

Jesús lavando tus pies

Nuestra vida está llena de llamados; el primero de ellos es el llamado a la Vida. Encontramos el llamado a la Felicidad, a la santidad y el llamado que es el sendero para responder a ellos: el llamado a amar y servir, a servir amando a Dios en cada uno de nuestros hermanos, sin dejar a ninguno afuera y todos dentro de nuestra misión trascendental.

Sucede en ocasiones que es tanto y hermoso lo que "sentimos" al darnos en todas las dimensiones que estamos llenos de alegría. Pero sucede en otras, que Dios tal vez nos quita ése "gusto" para que así crezcamos en fidelidad y nos purifiquemos en el auténtico Amor. Y a veces nos mareamos y esperamos que a quién servimos nos responda, nos agradezca, nos aplauda, etc. Es difícil darse cuenta porque está bien enraizado en nosotros, pero si cada día al hacer nuestro examen de conciencia nos preguntamos qué fue lo que me molestó en ésta situación, por qué reaccioné así o por qué estoy triste, tal vez nos demos cuenta que la raiz sea ésta, justamente la de esperar una recompensa aquí. 

Días atrás el Evangelio nos recordaba también el llamado de las Bienaventuranzas, de amar esperando la recompensa del Cielo. Decía un siervo de Dios argentino, que vale la pena conocer el Padre Etcheverry Boneo que debíamos "Alcanzar el Cielo construyendo la tierra y construir la tierra mirando el Cielo" y allí está la clave. Amar, servir, darse con el amor de Dios, por el amor de Dios, por amor a Dios y en Él a nuestros hermanos.

Pidamos a Dios la Gracia de servirLo con pureza de corazón, a darnos por entero sin guardarnos nada, todo por Amor, sin esperar recompensas sólo la Gloria de Dios. Tal vez duela, pero será de éstas heridas donde nazca el verdadero amor, como el costado abierto de Cristo. Y de allí, el gozo de Cielo de aquél que ama sin peros.


Dios muchas veces "no puede con Su genio" y nos regala mimos que acarician nuestro corazón y que también son como "un guiño de Sus ojos"  para seguir en éste mismo Camino amando en el servir y servir amando...

María, fiel servidora nos sostiene...
Un abrazo en Jesús!

Dios te bendice!

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