Jugarse por el Evangelio



A veces creemos que todo lo que hay en el mundo es malo, que el Bien ha perdido la batalla en todos los ámbitos del hombre. Nos encanta hablar de lo que no está Bien.  Nos indigna la injusticia. Comenzamos, continuamos y terminamos el día tristes empapados en las "noticias amargas" de lo cotidiano. Lloramos con las malas noticias. Dejamos que lo malo vaya influyendo en nuestra forma de pensar y dudamos de toda actitud del prójimo. Vamos a hacer las compras, viajamos en el cole, charlamos con el vecin@ y ronda siempre en lo negativo que el día ha tenido, si hubo algo bueno "se irá pronto".

Y así es fácil, ¿no?. Es fácil entristecerse. Es fácil indignarse. Es fácil quejarse. Es fácil ver. Es fácil sólo hablar.

Pero es aquí es donde nos preguntamos: ¿es acaso que hay mucho mal en el mundo o es que en realidad,  hay mucho Bien que no se hace?, ¿será que hay muchos espectadores en la vida y pocos protagonistas?

Es bien fuerte el mensaje de Jesús. No anda con vueltas. No nos presenta un paisaje pintado "de rosa". No nos disfraza el devenir de los valientes.
¡Así es! ¡Valientes! ¡Estamos llamados a ser valientes con la Valentía de Cristo! 
Si tenemos la Gracia de conocer a Jesús, de tener un camino de Fe, de saber que contamos con Su Gracia: ¡no callemos! Prediquemos con las palabras y con las obras. 
El mundo necesita de testigos que en humildad, se la "jueguen" por el Evangelio. Que sean apasionados por anunciarLo donde cada uno fue llamado a estar. Valientes que no dejen pasar la oportunidad de llevar con la audacia del Espíritu Santo la Caridad en la Verdad a aquél que está confundido. 
Claro, el Espíritu Santo "sopla pero no suple", es decir tenemos que nutrirnos, formarnos, llenarnos de Dios para poder darLo. Pero no miremos tanto nuestras faltas, sino que sepamos que Dios no llama a los más capacitados sino que capacita a los que llama. El Espíritu Santo sea el protagonista de nuestras palabras, gestos, acciones en esas situaciones donde se nos pide testimonio. No dudemos en llamarlo: Él viene en abundancia; Dios viene a tu voz! ¡Creélo!

¡En las mismas palabras de Jesús encontramos Su Promesa de Vida Eterna para todos los valientes del Cielo! Pero, ¿será que se contradijo?: "... a muchos de uds los matarán" pero "ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza". No, es que nos recuerda que nosotros corremos por una corona que no se marchita, vamos por la Vida Eterna y cada vez que morimos por el Evangelio estamos construyendo nuestra habitación en el Cielo. Y ésta lucha ya ha sido ganada, ésta lucha ya ha sido vencida por Jesús. Vivamos la certeza de que el Bien ya triunfó.

Junto a María, oramos a Su Hijo:

Por medio de María, testimonio de valentía
y valentía de espada en su corazón,
te pedimos la Gracia de que nos hagas
valientes testigos y discípulos 
anunciándote en el día a día,
y así jugarnos por el Evangelio,
 dando la Vida
tal como Vos 
lo hiciste por nosotros.

Amén

¡Dios nos bendice!



Comentarios

  1. Hoy como ayer no es fácil seguir a Cristo. El cristianismo es para gente valiente, comprometida con el otro. Por suerte , y a pesar de todo, hay muchos valienTEs!. Dios, el que da la paz, esa paz que no la da ninguna pastilla, Te bendiga!!!!!

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