¡Éste es el tiempo!


A veces hacemos tantas cosas que perdemos la brújula de por qué vivimos, por Quién vivimos. Nos comportamos como máquinas que sólo se guían por la rutina o por el impulso del momento. 

No decimos que abandonemos nuestras tareas diarias, sino que la hagamos con más amor, dando lo mejor de nosotros, esforzándonos para dar pasos hacia delante y hacia arriba.
Cada latido nuestro tiene que ser trascendente, está llamado a una misión. No es casualidad que estemos aquí, sino que es Providencia. No somos un error, somos milagro. Venimos del Amor y vinimos para Amar. Es una misión enorme que se nos fue dada y es nuestra decisión que llegue a Su Plenitud. 

Éste es el tiempo, es el tiempo de la Esperanza, es el tiempo de "perder" nuestra vida. ¡Sí, leíste Bien! Porque perder nuestras vidas significar darla, significa sembrar destellos de Vida en cada lugar, en cada relación que me une con los demás, en cada responsabilidad, en cada detalle.

Éste es el tiempo de la Fe, de creer que Dios todo lo puede en nosotros, que todo lo podemos en Él,  de aprovechar las oportunidades para crecer, para aprender, para derribar muros internos que muchas veces no nos dejan avanzar.

Es el tiempo para perder nuestra Vida y así, la estaremos encontrando... Siempre será el tiempo del Amor. 

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