Se llama María...

Y Dios Trino sopló aliento de Vida a lo que no existía, y lo que no era comenzó a latir. Antes de soplar, lo soñó y antes de todo, lo amó en Amor Eterno. 

Su Creación era única, no había otra igual y era especial. ¡Tenía tanto de Su Creador!, tal como toda obra siempre tiene plasmado el corazón de su artista. 

Así que le dio un nombre y grabó en su corazón  una misión. Y toda su vida estaría marcada por el compás de éste llamado que le llevaría hasta su plenitud.

Antes de enviarlo, en la eternidad Dios dispuso todo para su bien: dibujó estrellas que lo inviten a pensar en que hay algo aún más grande, le puso perfume a las flores para que esté atento a los detalles, dibujó aves que lo alienten a lanzarse cada día un poco más hacia el horizonte grande que lo espera... y millones de detalles más en la Creación, todo para Su Mejor Obra. 

Y el regalo más grande, el de Su Hijo para que se levantara en cada caída, para que esté más fuerte en las tormentas, para que redescubra toda su vida en el lenguaje del darse, en el del Amor. Y éste lenguaje sería inspirado, alimentado por el fuego de Su Santo Espíritu. Fuego que lo llevaría hacia dónde jamás hubiese creído, atravesando fronteras inimaginadas.

Pero, cómo Su Obra aprendería el descanso y fortaleza que tiene un abrazo y la belleza de una sonrisa? O escuchar en el silencio la verdades que dicta el Corazón de Su Hijo? Y el saber que ser  humildes es de grandes como lo es aprender de los errores? O el no dejar que los destellos de eternidad se escapen, sino que hay que guardarlos en el corazón? Cómo sabrá que en la oración siempre Lo encontraría aunque nunca me apartara de él? Cómo Su Obra aprendería a darse por entero sin esperar aplausos o que se puede levantar aún cuando las heridas sean muy profundas? Y que no  hay dos días iguales, pero que cada día nace para que sea feliz sumándose a la misión para la que fue creado? Cómo descubriría que en su libertad puede elegir confiar en Su Creador y también cuánto gozo hay en compartir las alegrías de Cielo? 

Y Dios Trino que todo lo abraza, que todo lo abarca, que todo lo Sueña perfecto encontró en Su Aliento de Vida a quién pudiese cumplir ésta misión por siempre, para siempre. Su misión es ser Madre, su nombre es María y Su Obra: ¡sos vos!
"Mujer, aquí tienes a tu hijo

Aquí, tienes a tu Madre"

Mt 19, 26-27

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