Una flor: sólo hay que aprender a mirar


Hoy, caminando venía de regreso a mi casa luego de una mañana linda en el trabajo. Pasos firmes y a buen ritmo, denario en mano y un sol que parecía jugar a las escondidas.
De pronto, crucé una calle y pasé por un puentecito que cubría uno de los tantos arroyos llenos de suciedad que atraviesan la ciudad: ¡cuánto nos falta por aprender a cuidarte Tierra! Pero aquí es dónde está el detalle que me cautivó. Porque lo que más me llamó la atención no fue la suciedad, sino las flores. Claro, era mucha la basura que había y el agua contaminada que corría queriéndose limpiar. Sin embargo, nada de ello impedía que unas bellas flores, realmente bellas, grandes y blancas deslumbraran a quién se anime a mirar allí. Habían crecido tal vez rodeadas de lo feo que nosotros le dejamos, pero aún así crecieron, tomaron altura como enamoradas del Cielo, lucharon y allí están, dispuestas a enamorar a aquellos que no hagan vista ciega a lo que sucede sino que se lanzan a mirar y por qué no, a ponerse a obrar. A veces parece todo suciedad, pero no todo lo es, sólo hay que aprender a mirar... 

Tu mirada que invita a tu corazón a obrar, 
será ésa flor que hoy gracias a vos florecerá...

Comentarios

  1. que lindo!! buena reflexión para tener en cuenta... agudizar la mirada..sobre todo cuando se esta en una queja constante en los lugares donde vivimos...rescatar...crear y recrear la realidad que tambien nos sorprende con lo bello!.
    Marianela.

    ResponderEliminar
  2. Muy bonito y cierto el contenido!!!!!! muchas gracias por compartirlo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¡Gracias por compartir tu encuentro!