¿Cuánto valemos?


Y llegó el día Claudio, en que los deberes del hogar llamaron y ahí valientemente salí con mi madre a hacer las compras. Una vez en el super y entre la marea de gente, me llamó la atención aquella máquina cuya función es revelar el misterioso precio del producto según el código de barras cuando claro, no aparece en la góndola.
Bueno, me detuve y vi a un par de personas justamante utilizándolo y me quedé pensando sin compartir idea alguna. Hicimos unos pasos, me detengo, cambio de ritmo y al compás de un "pará un momentito", me dirijo hacia la mensionada máquina y me paro frente a ella. Me muevo como un péndulo humano, un par de veces. Sigo en silencio a la vez que imagino la cara atónica de mi madre. Respiro y le comparto mi conclusión: ¿viste?, no tengo ningún precio, y vos tampoco, no hay precio que nos abarque. Pero aún más grande era la revelación, porque como paradoja a pesar de que "no tenemos precio", hubo y hay Alguien que pagó y paga el precio por nosotros y ahí es donde definitivamente llego a la feliz resolución de que:



Comentarios

  1. Me habia olvidado de este articulo jojojo buenisiiiiimo...

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