Somos lo que Comemos: ¿de qué nos llenamos?


Hoy mientras leía el diario de domingo, me detuve en un artículo que se titulaba "Somos lo que comemos". Bueno, no era una frase nueva pero sí nuevo era el sentido con que lo veía. Como pensarás, la nota se refería a lo que ingerimos los argentinos, a lo desordenados que somos en nuestros comportamientos a la hora de alimentarnos. Pero otros ecos pude escuchar en ése título: ¡es verdad, somos lo que comemos! Es decir, "lo que sale de nosotros viene de lo que  antes, entra en nosotros" Y aquí preguntarnos, ¿qué leemos, escuchamos o vemos? ¿de qué nos nutrimos? ¿de qué nos llenamos? Decía el Principito "Lo esencial es invisible a los ojos"... y ello denota cuán importante es "lo invisible" que vive dentro de nosotros, que está dentro. Dentro nuestro está un tesoro que hay que saber cuidar y ayudar a crecer, es lo que construye lo que sale de nosotros: silencios, palabras, gestos, obras y toda la inmensidad de la vida. Cuán importante es de qué nos llenamos; ojalá podamos llenarnos siempre de Dios para que Dios pueda brindarse sin límites a través nuestro a hermanos buscadores de Él.
Y así, en la aventura de la vida si somos lo que comemos, y si lo de lo que nos llenamos es de Dios... seremos Dios en nosotros, nosotros en Dios.
Lo que sí, me temo que en realidad, nunca nos "llenaremos" de Dios: "nuestros corazones andarán siempre inquietos hasta que no descansen en Ti" (Amigo San Agustín) 
¡Siempre el mejor, el más rico y nutritivo banquete es Dios!
Como bien saben los que me conocen, va lo que siempre les deseo: ¡que coman rico!

Comentarios