¿Personas o Hámsters?

A veces cuando viajo en el colectivo, me gusta observar los rostros y actitudes de las personas tanto los pasajeros que van conmigo, como los automovilistas y peatones. En esos segundos, me imagino sus “mentes” recorriendo todo lo que en ése día deben hacer, lo retrasados que están, las preocupaciones de mañana, que las 24hs no alcanzarán, etc. Al mismo tiempo, lo imagino a Jesús colgado de las puertas de los autos, agarrado de las carteras y bolsos cumpliendo Su Palabra de estar siempre con nosotros, aunque nosotros andemos a 1000.


Vamos, andamos, subimos, bajamos, nos chocamos, fuimos, corremos, nos enojamos, no nos alcanza el tiempo, cada vez más ocupaciones, la paciencia se tomó vacaciones, la sonrisa sólo en fotos viejas…Muchas veces nuestros días transcurren de esta forma y terminan para volver a sobrevivir esta misma triste historia. Olvidamos que somos únicos e irrepetibles, que no fuimos creados “en serie” sino “en serio”, ¡que somos sueños de Dios hechos realidad!

Si tendríamos que buscar un título para esta obra que nosotros mismos pintamos, podríamos llamarla “¿Personas o Hámsters?”…vivimos como ellos en una rueda más grande sí, pero corriendo sin sentido, sin disfrutar de la belleza de la Vida que busca ser descubierta en la naturaleza y en el compartir con nuestros hermanos: sus sueños, desafíos, proyectos, miedos, experiencias, heridas, sus corazones abiertos necesitados de ser conquistados…pero pintamos nosotros y no dejamos que Dios sea quién dé Sus sabias y amorosas pinceladas en nuestras vidas!

Recién jubilada y después de trabajar toda su vida, mi madre reflexionaba acerca de cuánto había demorado en volver de hacer las compras en el barrio:"me he vuelto como las doñas chismosas". ¿Por qué? le repliqué y ella respondió que su tardanza se debía a que “se había detenido a charlar con vecinos”.
Asombrada me miró cuando observamos más allá de esta situación: ella no estaba curioseando, sino que por el contrario ahora se regalaba el tiempo para detenerse a compartir con aquellos que tal vez, alcanzaba a intercambiar un "hola y chau" cada día...ahora ella, ¡¡¡está disfrutando de la Vida !!!

Será que tenemos que jubilarnos para ello? Esperemos con Su Gracia y nuestra docilidad, que no; lo que tengo por certero es que no importa a qué velocidad nos movamos...Jesús siempre nos alcanzará

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