12 mayo 2018

La Vida invita




Caudal de Esperanza llega
cuando la Vida es la que chista
e invita a mirar lo importante,
lo valioso al que no hay que dar la espalda.

Cuando es la Vida que mueve las vías 
y el tren vuelve a pasar,
diferente, sí,
pero renovando posibilidades.

Cuando muestra que ha conservado
todos lo que has arrojado a la basura
no para echar en cara sino
para ver que todo en el Amor puede ser fecundo.

Cuando es la Vida que te susurra
o a veces, grita,
que ya basta de sobrevivir,
que la felicidad así está en pausa.

Y a la Vida le encanta
cuando se acepta la invitación.

A vuelo de pájaro


De los pájaros no sé mucho
pero sí sé que basta dejarse atrapar por ellos
para que uno sin desconectarse de la baldosa actual,
eleve la mirada hacia lo excelso.

Que nos traspapelan los límites
cuando contemplamos que se valen de su pequeñez y fragilidad
como trampolín para conquistar fortaleza.

Que los hilos de la paciencia y los intentos hacen su nido,
que dan cobijo y cuidado fecundo,
dando alimento con salidas arriesgadas.

Y así van, conquistando horizontes
de rostros tan sedientos de remontar sueños,
y nos enseñan de latidos providentes.

De los pájaros no sé mucho
pero lo que sí sé,
es que ellos sí.

Stop


A veces está bueno detenerse
por un lapso o varias vueltas de reloj,
y contemplar.

Quitarnos el disfraz de hamsters,
aunque en el espejo nos descubramos
corriendo sin parar.

Por andar apurados
podemos extraviar el paisaje del camino,
mientras la alegría atrás comienza a quedar.

Tal vez no se trata de emprender más cosas,
sino de hacer lo que se pueda
y hacerlo para amar.

Crecer es llegar lejos
pero también hacia lo profundo y excelso,
¿de qué vale si lo bello comienza a resbalar?

Pausar el zapping a lo importante,
encontrarnos y en el latido de la Vida, celebrar.

04 enero 2018

Un final que es un nuevo comienzo


Llegando al umbral del 2018, llego ante Vos, mi Dios, para ofrendarte todo lo de este año.

Contemplar lo vivido, encontrarle palabras, me ayuda a mí más que a Vos; no se te ha escapado detalle, hasta mis anotaciones al margen te importan.

Sabes cuando estaba contenta, cuando se me hizo cuesta arriba, cuando algo dolió, cuando mis pies temblaron, cuando necesité recostar mi cansancio, cuando quedé boquiabierta, cuando una caricia cobijó toda mi vida, cuando disimulé mis lágrimas, cuando mis manos estuvieron apretadas, cuando el corazón comenzó a latir distinto.

¡Cuantos rostros, tantos nombres! Algunos nuevos, otros de siempre pero caminando más de cerca. Todos por Vos para mí soñados.

Nuevas aventuras o distintos modos de caminar las mismas baldosas.

Y uno se descubre tan frágil, tan pequeño como tan bienaventurado, tan amado.

¡Gracias mi Dios de la Vida!

Aunque todo es Tuyo
sé que me das la posibilidad y aquí lo hago:
te regalo todo lo vivido.

Todo.

Lo harás nuevo.

Amén

03 enero 2018

Dios viviendo en mi


Buscarte Jesús, es dejarme encontrar por Vos en lo cotidiano. Es llevarte a todos lados y descubrir que estás allí, en todas las escenas vividas y por vivir: en aquellas que querría encuadrar con un marco dorado, como en las que me avergüenzan o duelen. Es sorprenderme con que querés ser protagonista, que no temes embarrarte en mis problemas, que querés estar latido a latido andando conmigo en el dinamismo del Amor, haciendo realidad Sueños.

Es que vengas conmigo no sólo a lo que me parezca importante a mí, sino verdaderamente creer que todo de mí te importa, y que anhelas ir de compras al almacén, agarrar los libros para estudiar,   acompañar mi esfuerzo en el trabajo,  y también tomar mates con mis amigos en la plaza o tender el mantel para el almuerzo.

Es confiar que estás conmigo Jesús, en mis días buenos y los no tanto, en los que tengo una Fe arrasadora como en los que les doy pie a la dudas que temblequean lo vivido dando paso a otras elecciones que no te incluyen. 

Ayudame Jesús, a vivir en Vos, a descubrirte que vivis en mí. Que mis pasos te salgan a buscar en cada decisión y se dejen encontrar por Tu Presencia que se hace palpable como aquí ahora, en la Sagrada Eucaristía y en mis hermanos, en esos que me caen bien como en aquellos que no tanto.

Vivir en Vos, es aventurarme a un desafío tras otro pero que conlleva también el riesgo de ser Feliz.

Es descubrir que más que no se trata de alcanzarte, sino dejar que Vos me alcances, que alces upa, que me acunes.

¡Gracias Jesús, porque en cada uno de mis instantes, estás… Tu mirada amiga me cobija, y ello se puede si estás cerca,  bien cerquita, como aquel que amando, cuida al amado!

Amén

Diálogo sincero


¡Que días largos estos días! A veces me pasa que estoy llena de palabras y quiero contarte todo lo que me pasó en el día y me descoloca que aunque Vos Dios, sepas todo de mí, no sólo no te aburrís sino que esperas con alegría a que lo haga. Y encima, en tiempos donde no hay tiempo, donde el día sea hace largo pero no alcanza para todo lo que hay que hacer, a Vos Jesús, no se te hace tarde, no estás pensando en otra cosa, no miras el celular o el reloj a cada rato, sino que me elegís encontrar con Tu eternidad.

Pero hay días y días, también de esos en los que por más que sacuda de un lado para otro, no me salen palabras. Tal vez algo me ha zarandeado fuerte y me ha dejado sin ellas, tal vez esté con el corazón raspado, herido y con mis puños cerrados. Hay días que no tengo ganas de hablar porque otras voces atractivas me hacen ruido. Todo esto te importa por eso recibís como sagrado lo que en ese momento puedo darte: mi silencio.

Y no pocas son las ocasiones, en las que estoy enojada, empacada con Vos porque no te entiendo, porque las cosas no se dan como yo te conté que sueño. Y me voy a un rincón, quiero estar sola y que nadie interrumpa esta tristeza. Pero despeinando mi lógica, ahí te quedas, del otro lado de la puerta, aguardando un buen rato, o todo el tiempo que me sea necesario, para que la abra y te deje entrar en esa circunstancia que me duele, y así correr las cortinas a Tu Presencia que es Luz.


En cada página


Algunos dicen que sos un Dios que está lejos, que nos mira desde el Cielo cuando se acuerda de nosotros, que nos creaste pero que ya dejamos de entretenerte, así que andamos medio a la deriva. Otros, que nos hemos mandado tantos errores que ya te cansaste de esperar algo bueno y que estás tan enojado que ya no nos hablas. 

Sin embargo, cada vez que me encontraste, me di cuenta que siempre estuviste en mi vida. Que ningún detalle se te escapó y que en todas las escenas, siempre estabas sin jamás irte, más allá de que yo te sintiese o no. Así como cuando de niño jugaba en el patio tranquilo y aparentemente solo, pero por dentro sabía que alguien me estaba cuidando, tal vez mientras cocinaba o arreglaba algo.

Conoces todos mis latidos hecho pasos: tenes presente cuando me lancé a gatear  o comenzaba a recorrer mis primeras baldosas. Aquellos lanzamientos que dibujaron tremendas alegrías como los que querría olvidar porque mis pies se han sentido pisoteados, porque me llevaron a trastabillar y caer. 

Vos no te reías de mi tropezón, sino recogías mis lágrimas y me recostabas en Tu regazo contándome de que los trenes no pasan una sola vez en la vida, que las posibilidades se renuevan.

Fuiste siempre testigo de cada paso que elegí dar en mi vida, incluso aquellos que no te elegían. Más allá de si opté por Tus huellas o no, acompañabas mis movimientos. 


No están en vidriera



Compartiendo con amigos, surgía que hacer regalos nos hace Bien: a los dos y a quien se nos cruce, porque uno anda contento y lo transmite a los demás. Es alegría que se contagia: “¡mira lo que me regalaron!”, solemos compartir.

A veces llegan por un acontecimiento especial como un cumpleaños, un logro, o por agradecimiento, en otras, es simple y maravillosamente porque lo que acontece es la Vida misma.

Regalar nos salva del egoísmo, ensancha nuestra capacidad de amar al descentrarnos y poner el foco en el otro.

Uno regala pensando en aquel, en sus gustos, en sus anhelos, en cómo está hoy. Implica conocerlo, estar atento ... aunque es verdad que a veces la vida nos presenta la posibilidad de regalar un detalle a alguien que tal vez es nuevo en nuestro andar, o que aparentemente sea por algo circunstancial, pero en Fe, también providencial.

Los obsequios tienen múltiples formas y modos, hay regalos que vienen tejiéndose en mucho tiempo de búsqueda, hay otros que surgen espontáneamente, o están aquellos cotidianos a los que tenemos que sacarle el manto de la costumbre. ¿Acaso no es regalo llegar a tu casa luego de la facu o el trabajo y tener la cena lista? ¿No es un regalo que tu amigo compró las facturas que más te gustan cuando se iban a reunir? ¿No es un regalo ese “¿y, cómo te fue en el final?”, luego de rendir. ¿No es un regalo la ofrenda, la oración por vos?

Paradójicamente, los regalos más valiosos no suelen estar en la vidriera, y nunca van a estar en liquidación ni van a quedar atrás en la próxima temporada, son inconmensurables y como todo lo amado, no tienen vencimiento, siempre siguen haciendo Bien.

Pensemos qué regalos hemos recibido hoy, demos gracias por ellos pero también por aquellos que pasamos por alto.

Pensemos en qué regalo podemos dar, a quien, cómo: demos el paso. Amar siempre nos encuentra con lo mejor de nosotros.

Si bien es importante el qué, es más el cómo y el mismo gesto de regalar lo que es fuente de vida. Se trata de darse en aquello que regalamos. En que regalar es un lenguaje del Amor. Un sinónimo de regalo es “presente”, y así es, los gestos de amor están habitados, no van vacíos.

Dios nos dé la Gracia y renueve nuestros intentos cotidianos de amar, porque amar es regalar la frescura de la Vida en Abundancia, porque así como Dios nos amó tanto que nos regaló a Su Hijo, así también nos convirtió a nosotros en regalo para los demás.

¿No será mucho? Tal vez estamos exagerando, sin embargo, aunque nosotros sólo nos veamos con el envoltorio medio roto, con el moño desarmado, más a ésta altura del año, somos obra de un Dios enamorado, que nos hizo regalo.

Todo es regalo


Descubrir todo lo que nos regala Dios a través del hermano es una gran invitación a dar una continua acción de gracias que se eleve a las alturas y se expanda en toda la Tierra.

Pero bendito aquél que se deje encontrar por el don que el otro es en sí mismo. Esto nos llevará a amar por lo que es, no por lo que nos da. Y en las veces que no nos dé "a nuestro modo", que no sepamos recibir lo que nos da o hasta no nos pueda dar "a nuestros frágiles ojos", lo seguiremos amando.

Este es para mí el Amor original de un corazón agradecido.

03 septiembre 2017

Viviendo la tormenta


Cuando  en  el  día  a  día,  es  de tardecita  uno  ya  va  rumbiando  para la  casa, o  pensando  en  llegar.  Y cuando uno llega a su casa, se pone cómodo, se siente tranquilo, seguro, se dispone a descansar. Y ello es bueno, hace Bien pero el tema es cuando  vivimos las 24 horas de cada día instalados en ese modo de vivir, cuando nos acostumbramos a estar vivos y pensamos "que ya estamos de vuelta", "que ya nada nuevo puede suceder". 

Pero Jesús en su astucia, en medio de ello viene y nos propone cruzar hacia la otra orilla, nos invita a salir de la pachorra, a ponernos en movimiento. Y capaz por dentro pensamos, "pero estoy re bien así ah, está todo tranqui" Y es por ello mismo que Jesús nos provoca a saltar de ese estancamiento, en el dinamismo del Amor que nos pone en movimiento.

Y  vamos,  pero  salir  de  lo  de  siempre  implica  arriesgarse  ante  tanta incertidumbre,  animarse  a  ir hacia lo desconocido, a la novedad de la Vida. Y esto nos descoloca, porque es abrirse a no saberlo todo pero también a volver a aprender  y crecer. Como cuando uno anda por una zona de la ciudad que tal vez no le es  familiar, donde no conozco las calles,  la numeración, qué colectivos pasan por allí. Y esto nos sacude, nos desconcierta, desmorona nuestras seguridades y aquí, descubriendo nuestra vulnerabilidad acompañada de preguntas, dudas, es donde se cuela la Vida. 

La  Palabra  dice  que  los  discípulos  asustados  despertaron  a  Jesús  con un  Maestro.  Y  esto  más  que despertarlo a Él los despertó a ellos. Le llamaron Maestro por que  Él es el que nos enseña a vivir y nos recuerda que así como Él invitó a ir a la vereda de enfrente, Él va con nosotros. Él es Presencia que acompaña y cuida, Él no se desentiende por lo que nos está pasando hoy. 

Parecería que en la actualidad  hay que aspirar a estar siempre tranquilos  y que para ello  "nos resbalen" ciertas  cosas,  para  no  permitir  que  las  tormentas nos  afecten.  Pero  a  veces  las  tormentas,  los nubarrones, los días grises son necesarios.  Por  más  que  el  viento  nos  zarandee  fuerte  y  desparrame nuestras  estructuras también  nos  recuerda que estamos vivos y que necesitamos de Dios. 

Son encrucijadas tal vez algo molestas pero también vitales porque al final las tormentas dan paso a tiempos tranquilos y están repletas de oportunidades.

Si  estás  pasando  ahora  por  una  tormenta,  Dios  está  con  vos,  ahí con lo  que  parece  sólo  viento  en contra, ahí donde no se ve mucho por el polvillo que el viento levanta. Dios está en tu cansancio, en tu lucha, en tu búsqueda  y Él es capaz de  increpar con vos, si lo dejas, aquello que te da miedo. Y así vivir en paz, la tormenta y crecer. Habrá arco iris.

Eclipsados por Dios


El  pasado  lunes  21  de  agosto  se  vivió  en  todo  el  mundo  un  hecho extraordinario: el  tan  esperado eclipse solar total. Un eclipse solar ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, ocultando total o parcialmente la imagen del Sol desde la Tierra.  
  
Hoy  en  día,  gracias  a  los  medios  de  comunicación  y  las  distintas plataformas  digitales,  se  pudo también apreciar en distintos rincones del mundo. Y la verdad, impresionaba mucho más que el fenómeno en sí, lo que suscitó en las personas: algunos dejaron sus quehaceres para viajar e ir a lugares donde se iba a poder apreciar mejor, otros  habían  salido  a  realizar  sus responsabilidades  en  la  ciudad  pero  listos  con  sus  gafas para contemplar en la calle cuando sucediera.

Hay un Salmo, el Salmo 8, 2- 5 que reza así: 

"Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! 
Tú, que afirmaste tu majestad sobre el cielo, 
con la alabanza de los niños y
 de los más pequeños, ...
Al ver el Cielo, obra de tus manos, 
la luna y las estrellas que has creado: 
¿qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides?"

Y uno los veía como dice el Salmo, como niños: expectantes, asombrados, mirándose con picardía con el que tenían al lado que tal vez ni siquiera conocían. Todos estaban dispuestos a detenerse para ser testigos, desde  la  baldosa o metro cuadrado donde estaban. Permanecían  mirando al Cielo, apuntando sus cámaras al Cielo que los tenía cautivado. 
Y llegó  el  momento,  y  con  él  un  gran  silencio  de  toda  la  gente, mientras  permanecía  el eclipse. Ya después, sólo se escucharon gritos de júbilo entre abrazos cargados de emoción. Quedamos  atónitos  en  nuestra  pequeñez ante  tanta inmensidad.

¿Te acordas cuando fuiste eclipsado por Dios?

Entrada destacada

Todo es regalo

Descubrir todo lo que nos regala Dios a través del hermano es una gran invitación a dar una continua acción de gracias que se eleve a l...